De Zapatero remendón a Ortopedista de oficio

Una historia de trabajo y logros

José María García Álvarez, inmigrante español, llega a nuestro país en el año 1957.
Una época muy complicada para España, donde muchos españoles tuvieron que emigrar en busca de un destino mejor.
Entre los tantos que llegaron a Uruguay, se encontraban estos dos gallegos, José María y su hermano.
El plan original de José María era emplearse como peón rural, actividad que nunca llegó a realizar dado que decidió empezar a remendar zapatos mientras su hermano se dedicaba a la construcción. Así es que comienza a trabajar  como zapatero, oficio que José María conocía desde los 9 años de edad.
Se instala en una casa ubicada en Chaná 2145 donde, con un gran esfuerzo y sacrificio, trabajaba fundamentalmente para los vecinos de la zona.

Un buen día Norma, la secretaria del doctor Caritat, que vivía  frente al taller, le mostró unos zapatos de su sobrino, un niño que padecía Polio y necesitaba zapatos especiales, zapatos que antes le construía un ortopedista que había tenido que emigrar hacia Italia. Conmovido y decidido a solucionar el problema del niño, José María recorre nuestra tradicional feria de Tristán Narvaja en busca de hormas número 29 para intentar cumplir con el pedido.
Su idea era, tomando los zapatos viejos del niño, poder trabajar sobre la horma nueva y adaptarla de forma que tuviese una copia de los zapatos antiguos pero nuevos. Una vez que tenía la horma adaptada, le hizo los zapatos y se los entregó a Norma.

Al tiempo el Dr. Caritat, sorprendido con los zapatos, le pregunta a su secretaría por el artesano de los mismos y ésta le contesta: “los hizo el galleguito de la esquina de mi casa”, el Dr. Caritat enseguida lo manda a buscar.
Pero José María sigue trabajando desde su taller y no va a verlo. Un buen día, para frente al taller, un Chevrolet del 56, y baja un señor, golpea en la puerta preguntando por el señor García.
José María era el único que trabajaba allí, entonces el señor se presenta como el Dr. Caritat y le dice sin muchas vueltas:
“vi los zapatos que le hizo al sobrino de Norma, están muy bien, pero se pueden hacer mejor”. García le contesta: “Mire doctor yo no soy ortopédico, sólo los copié.” Y así comenzó una relación de profesor alumno.
El doctor Caritat le ofrece enseñarle el oficio de Ortopedista. Desde entonces, José María comienza a tomar clases todos los martes de mañana en el Pereira Rosell con el doctor hasta el año 1973. Mientras, seguía trabajando en su taller y poco a poco fue creciendo como comerciante. A los dos años ya tenía a su cargo cinco empleados y comenzaba a formar esta gran tradición que es Bergantiños.

A la par de su incansable espíritu trabajador, José María fue criando a su familia junto con su esposa Josefina. Hoy en día, con orgullo lógico de padre, dirige Bergantiños junto a sus dos hijos, Marcelo y Fernando, los primeros Técnicos Ortopedistas diplomados de nuestro país.
Esta es la historia del nacimiento de Bergantiños, la ortopedia de los uruguayos, una casa familiar y tradicional que nos ha acompañado y sigue acompañándonos siempre.


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